lunes, 26 de agosto de 2013


CAPÍTULO I: EL MULHACÉN

Almuñecar, 8´45 h. del 18 de agosto del 2013, empieza un largo, pero bonito día.

Desde que recibiera el ya famoso whatsapp de Pepe no había dejado de mirar las posibilidades que teníamos para subir al Mulhacén. Las opciones son múltiples y variadas. Desde subir desde Trevélez (pueblo más alto de España) con un desnivel de unos 2000m. y unas ocho horas de ruta, hasta realizar una primera parte en microbús continuando después a pie unos 12 Km. (subiendo y bajando por el mismo lado) con un desnivel de 750m. Esta, solo se puede realizar en verano ya que es cuando está activo el servicio de lanzadera desde el bonito pueblo de Capileira (1432m.) Tras darle varias vueltas, y tener muy en cuenta a mi acompañante, me decidí por algo intermedio. Cogeríamos el microbús en Capileira y seguidamente una ruta circular de aproximadamente 15km (unas 5 – 6 h). Esa era nuestra intención.

En esta ocasión, mi compañero de fatiga sería Pepe, fumador (bastante más que yo) y que ahora, a sus casi cuarenta años, está empezando a hacer algo de deporte. Porque… Pepe,seamos serios, lo que haces los domingos en el campo de fútbol no se puede catalogar como deporte. No he visto a nadie sacar tanto rendimiento a un metro cuadrado como tú. Obviamente no había pisado la montaña ni para recoger setas.

 Suena el despertador, café y algo rápido de comer y al coche. Nos espera una hora y cuarto para llegar al centro de interpretación de la naturaleza de altas montañas de Capileira (imaginaros al recepcionista decir toda esa retahíla cada vez que llamaba para reservar el bus). La carretera es bastante buena, bien asfaltada y ancha, pero con mucha curva. Teníamos tiempo de sobra, pero lo que podíamos haber hecho en veinte minutos, lo hicimos en cuarenta. Gracias a la inexcusable ayuda del aquel Seat León blanco, que casi nos hace llegar tarde. Llegamos al pueblo a las once menos cinco (el autobús salía a en punto). Mientras Pepe aparca, yo voy corriendo a la caseta para poder sacar los billetes y justo a las once en punto conseguimos subir a la lanzadera, así llaman al autobús la gente de allí.

 Una vez nos hemos acomodado todos en el asiento, Paco se presenta como el guía. Nos irá explicando, con mucha gracia por cierto, varios datos sobre El Parque Nacional de Sierra Nevada, fauna y flora, climas, etc. Me llama la atención, posiblemente por mi ignorancia, que la nombra como la segunda montaña más alta de Europa, ya que posee una cuerda de 45km de longitud, toda ella a una altura superior a los 3000m. Llegando al Alto del Chorrillo hacemos una corta parada para indicarnos los nombres de las cimas.
 
Por fin a las doce y cuarto llegamos al que tenía que ser nuestro punto de partida, y final de la ruta, ya que a las siete menos cuarto volveríamos a montarnos en el bus para bajar de nuevo a Capileira. Sin entretenernos mucho, nos despedimos de Paco y emprendemos la marcha a nuestro destino.

 
Comenzamos la caminata por una agradable pista forestal. Pasados pocos metros se bifurca en dos. No tomamos ninguna de ellas. A la derecha sale un pequeño sendero en ligera subida en sus inicios. De frente a nosotros (de espaldas a la foto) podemos ver El Mulhacén II, también conocido como falso Mulhacén. Vamos avanzando, y subiendo en todo momento, entre la Loma del Mulhacén y la Loma del Tanto. En todo momento podemos ver el pico Veleta a nuestra izquierda (nevado en su base). La pizarra cubre, casi en su totalidad, el suelo. Hay poca flora y escasa fauna.





Llegando al Mulhacén II, a nuestra izquierda, empezamos a ver la Laguna de la Caldera. La respiración se va acelerando y, a pesar del fresquito, las gotas de sudor empiezan a correr por nuestras frentes. Pepe, como ya habíamos hablado, va subiendo a su ritmo, pero sin parar un solo instante. Corono esta primera subida y Pepe llega pocos minutos después. Por los gestos que me hace, creo que cree que ya hemos llegado. No es así. Cuando le doy la noticia su cara cambió, pero sin parar, continua andando hacia, lo que ya si que sería, el punto más alto de la península. Nos quedaba una corta pero intensa subida, rodeados de esas pizarras que no nos habían abandonado en ningún momento. La temperatura había bajado notablemente, por lo que antes de afrontar este último tramo nos abrigamos levemente.
 

Haciendo un último esfuerzo, y después de casi dos horas desde que nos bajáramos del autobús, habíamos llegado al Mulhacén. Allí, nos encontramos con una pareja, que lo habían subido en dos días desde Capileira, y una mujer que conocía muy bien la zona y muy agradablemente fue nombrando alguno de los elementos del paisaje: La Laguna de la Mosca (foto de abajo), Las Siete Lagunas (según llegas al Mulhacén a la derecha), La Alcazaba, Refugio y Laguna de la Caldera.



 

Nos hacemos las tres fotos de rigor, disfrutamos brevemente de las vistas y emprendemos la bajada empujados por el frío resultante en la cima. Decidimos bajar por otro camino diferente por el cual hemos subido. La realizamos por una bajada con mucho desnivel, por la cual nos cruzamos con varias personas que, a juzgar por sus caras, se les está haciendo duro este último tramo. Llegamos al refugio de la Caldera donde comemos y sin casi reposar continuamos nuestro descenso.





Comenzamos por una ancha pista por la cual nos cruzamos con varios bikers. Enseguida nos damos cuanta que vamos a llegar muy pronto al lugar donde nos recogería el autobús. Recordamos que había otro bus que bajaba antes y que posiblemente, si hubiese un par de sitios libres, podríamos cogerlo. No teníamos la seguridad de la hora (dudábamos entre las 16 o las 17). Aceleramos el ritmo para intentar llegar a las cuatro y así poder bajar antes. Ya nos vemos llegando pronto a Almuñecar y dándonos un baño en la playa. Pero no pudo ser. A falta de un kilómetro aproximadamente veo como el autobús arranca y sale dirección al pueblo. Borrándose así de un plumazo nuestra ilusión del chapuzón en la playa. Además con la duda de qué hacer, ya que nos quedaban unas dos horas y media para que llegara nuestro bus. Tras una breve charla decidimos bajar a pie, pensando que habría algo menos de diez kilómetros. No fue así. Al final salieron unos doce, además de atajar varias veces por pedregales, con bastante pendiente, o por pinares, sin caminos muy claros.


Se nos estaba haciendo ya bastante pesado, por lo que a falta de unos tres kilómetros para llegar al coche, y aprovechando que pasaba un todoterreno por la pista que nos llevaría al pueblo, decidimos pararlo y pedirles que nos acerquen al pueblo. Muy amablemente la pareja accede a ello y en cinco minutos estamos en el mismo lugar desde donde había salido nuestra “lanzadera” hace ya más de ocho horas.
 
Salieron un total de veinticuatro kilómetros, siete horas de ruta (seis andando), desnivel subiendo de 900m y bajando de 1800m. A continuación os dejo un enlace con el track de la ruta y algún mapa. Sin más despedirme hasta la próxima, pero antes dar la enhorabuena a Pepe, que a pesar de la incredulidad de su mujer, y resto de familia, subiste, y sobre todo bajaste como un  campeón.
 

 

 

viernes, 16 de agosto de 2013


PRÓLOGO

"Tengo un reto para ti" - así decía el whatsApp que me escribió Pepe, una mañana de julio 2013. No hay mejor manera de proponerme algo. Quienes me conocéis ya sabréis como terminó eso. Para los que no, deciros que obviamente acepté su propuesta: subir el Mulhacén. Enseguida nos pusimos a mirar información: cuándo y cómo subir (ya que hay muchas posibilidades), por dónde, distancias y tiempos aproximados, etc. Mirando diferentes páginas en Internet encontré varias de diferentes personas que habían subido la montaña más alta de cada comunidad autónoma. Y fue entonces cuando mi cabeza empezó a funcionar.

No se los años que tendría cuando fui por primera vez a la montaña. Posiblemente no sabría ni andar. Por alguna foto que he visto, mis padres me llevaban en una de esas mochilas que tienen una silla en lo alto donde yo iba tranquilamente disfrutando de mis primeras rutas. Con el tiempo tuve que empezar a realizar yo los esfuerzos. Esfuerzos físicos, más que mentales, porque con el paso del tiempo cada vez me gustaba más ir al monte. Llegaron las ascensiones al Yelmo, las rutas con el Bolo y mi hermano, días de escalada en la Pedriza, Patones o El Vellón, excursiones con Javi y Jose (con sus interminables discusiones sobre quien estaba más cegato de los dos) y más recientemente, las salidas por la sierra madrileña con la agradable compañía de mis amigos de Manzanares y los pequeños trail que hacemos mi pequeña, fiel e inseparable compañera de carrera, Nala . Todo esto, y las excursiones familiares principalmente por Cantabria, fue haciendo cada vez más grande mi amor hacia la montaña.

 Por todo esto, más la chispa del WhatsApp recibido, fue como el "reto de Pepe" pasó a ser mi reto: subir la cima mas alta de cada una de las 17 comunidades autónomas. Y en esas estoy. Este domingo 18 de agosto empiezo con mi primera ascensión: el Mulhacén, techo de la península (3478 m.). Se encuentra en el parque nacional de Sierra Nevada, en la cordillera Penibética, en la provincia de Granada. En él, se dice, está enterrado Muley Hacén (quien da nombre a dicha montaña), antepenultimo rey nazarí de Granada

En esta ocasión contaré, como no (ya que fue él quien me lo propuso), con la inexperta compañía de Pepe. No es que yo tenga muchos conocimientos sobre la alta montaña, pero es que él... Para futuras ascensiones espero contar con los que ya habéis dicho que sí, y con los que os vayais animando, que espero seais muchos.

Sin más, haceros partícipes de la ilusión con la que empiezo este proyecto.