CAPÍTULO I: EL
MULHACÉN
Almuñecar, 8´45 h. del 18 de agosto del 2013, empieza un
largo, pero bonito día.
Desde que recibiera el ya famoso whatsapp de Pepe no había
dejado de mirar las posibilidades que teníamos para subir al Mulhacén. Las
opciones son múltiples y variadas. Desde subir desde Trevélez (pueblo más alto
de España) con un desnivel de unos 2000m. y unas ocho horas de ruta, hasta
realizar una primera parte en microbús continuando después a pie unos 12 Km.
(subiendo y bajando por el mismo lado) con un desnivel de 750m. Esta, solo se
puede realizar en verano ya que es cuando está activo el servicio de lanzadera
desde el bonito pueblo de Capileira (1432m.) Tras darle varias vueltas, y tener
muy en cuenta a mi acompañante, me decidí por algo intermedio. Cogeríamos el
microbús en Capileira y seguidamente una ruta circular de aproximadamente 15km
(unas 5 – 6 h). Esa era nuestra intención.
En esta ocasión, mi compañero de fatiga sería Pepe, fumador
(bastante más que yo) y que ahora, a sus casi cuarenta años, está empezando a
hacer algo de deporte. Porque… Pepe,seamos serios, lo que haces los domingos en
el campo de fútbol no se puede catalogar como deporte. No he visto a nadie
sacar tanto rendimiento a un metro cuadrado como tú. Obviamente no había pisado
la montaña ni para recoger setas.
Por fin a las doce y cuarto llegamos al que tenía que ser
nuestro punto de partida, y final de la ruta, ya que a las siete menos cuarto
volveríamos a montarnos en el bus para bajar de nuevo a Capileira. Sin
entretenernos mucho, nos despedimos de Paco y emprendemos la marcha a nuestro
destino.
Comenzamos la caminata por una agradable pista forestal.
Pasados pocos metros se bifurca en dos. No tomamos ninguna de ellas. A la
derecha sale un pequeño sendero en ligera subida en sus inicios. De frente a
nosotros (de espaldas a la foto) podemos ver El Mulhacén II, también conocido
como falso Mulhacén. Vamos avanzando, y subiendo en todo momento, entre la Loma
del Mulhacén y la Loma del Tanto. En todo momento podemos ver el pico Veleta a
nuestra izquierda (nevado en su base). La pizarra cubre, casi en su totalidad, el
suelo. Hay poca flora y escasa fauna.
Llegando al Mulhacén II, a nuestra izquierda, empezamos a
ver la Laguna de la Caldera. La respiración se va acelerando y, a pesar del
fresquito, las gotas de sudor empiezan a correr por nuestras frentes. Pepe,
como ya habíamos hablado, va subiendo a su ritmo, pero sin parar un solo
instante. Corono esta primera subida y Pepe llega pocos minutos después. Por
los gestos que me hace, creo que cree que ya hemos llegado. No es así. Cuando
le doy la noticia su cara cambió, pero sin parar, continua andando hacia, lo
que ya si que sería, el punto más alto de la península. Nos quedaba una corta
pero intensa subida, rodeados de esas pizarras que no nos habían abandonado en
ningún momento. La temperatura había bajado notablemente, por lo que antes de
afrontar este último tramo nos abrigamos levemente.
Haciendo un último esfuerzo, y después de casi dos horas
desde que nos bajáramos del autobús, habíamos llegado al Mulhacén. Allí, nos
encontramos con una pareja, que lo habían subido en dos días desde Capileira, y
una mujer que conocía muy bien la zona y muy agradablemente fue nombrando
alguno de los elementos del paisaje: La Laguna de la Mosca (foto de abajo), Las
Siete Lagunas (según llegas al Mulhacén a la derecha), La Alcazaba, Refugio y
Laguna de la Caldera.
Comenzamos por una ancha pista por la cual nos cruzamos con
varios bikers. Enseguida nos damos cuanta que vamos a llegar muy pronto al
lugar donde nos recogería el autobús. Recordamos que había otro bus que bajaba
antes y que posiblemente, si hubiese un par de sitios libres, podríamos cogerlo.
No teníamos la seguridad de la hora (dudábamos entre las 16 o las 17).
Aceleramos el ritmo para intentar llegar a las cuatro y así poder bajar antes.
Ya nos vemos llegando pronto a Almuñecar y dándonos un baño en la playa. Pero
no pudo ser. A falta de un kilómetro aproximadamente veo como el autobús
arranca y sale dirección al pueblo. Borrándose así de un plumazo nuestra
ilusión del chapuzón en la playa. Además con la duda de qué hacer, ya que nos
quedaban unas dos horas y media para que llegara nuestro bus. Tras una breve
charla decidimos bajar a pie, pensando que habría algo menos de diez
kilómetros. No fue así. Al final salieron unos doce, además de atajar varias
veces por pedregales, con bastante pendiente, o por pinares, sin caminos muy claros.
Se nos estaba haciendo ya bastante pesado, por lo que a falta de unos tres kilómetros para llegar al coche, y aprovechando que pasaba un todoterreno por la pista que nos llevaría al pueblo, decidimos pararlo y pedirles que nos acerquen al pueblo. Muy amablemente la pareja accede a ello y en cinco minutos estamos en el mismo lugar desde donde había salido nuestra “lanzadera” hace ya más de ocho horas.
Salieron un total de veinticuatro kilómetros, siete horas de
ruta (seis andando), desnivel subiendo de 900m y bajando de 1800m. A continuación
os dejo un enlace con el track de la ruta y algún mapa. Sin más despedirme
hasta la próxima, pero antes dar la enhorabuena a Pepe, que a pesar de la
incredulidad de su mujer, y resto de familia, subiste, y sobre todo bajaste
como un campeón.









